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Diciembre 2024

Diciembre 2024

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Cuando era niña, me pasaba horas adentro de una casita de madera que también era casita de varios iguanos. Mi juego favorito era preparar panes y comida para todas mis muñecas en un hornito de Barbie.

Desde entonces cocinar y servir me hace feliz, porque creo que es una forma de unir a las personas, para compartir el sabor de un buen momento juntos. Rhuban empezó hace dos años con mucha ilusión en un local pequeño que no tenía condiciones de restaurante ni calle pavimentada. Muchos me decían que no era el lugar ideal porque estaba en un lugar escondido y de la infraestructura de la cocina, ni qué decir.

Empecé con 6 fogones, una mesa fría, una batidora, poco espacio de almacén y refrigeración, muchas cosas de medio uso que no necesariamente me gustaban pero en ese momento era lo que se podía, también freidoras caseras y hacíamos compras todos los días. Cada día era un reto por cumplir para que todo el servicio estuviera listo y a tiempo, fue un lugar que sin duda saco lo mejor de cada uno de nosotros. Lo importante es que con este nuevo local, no solamente Rhuban creció y mejoró como lugar, también continuan creciendo las personas que forman parte de Rhuban con mejores condiciones y oportunidades de trabajo. Más que un equipo, somos una familia donde todos somos importantes y cada quien aporta su talento. No fue fácil encontrar gente que quisiera trabajar con esa niña que soñaba un restaurante. Tuve que pedirle ayuda al cielo para que mi abuelito me mandara gente buena. Un par de chefs dijeron que sería muy complicado dar servicio en el local anterior. Era algo así como mi cocinita en la casa de madera, pero en versión adulta, sin condiciones ideales ni experiencia como empresaria gastronómica.

Era mi sueño de juegos y yo quería lograrlo profesionalmente. Poco a poco Rhuban ha ido ganándose el reconocimiento de los clientes, pero también de la gente que sabe de restaurantes, como mi equipo y gente cercana, quienes han visto de primera mano la evolución y el empeño de mi terquedad para lograr el restaurante que estamos por inaugurar.

Me emociona recordar todo lo que hemos pasado, valoro mucho cada aprendizaje, como también valoro el apoyo y amor incondicional de mis hijas Geral y Dome, de mis hermanos y mis amistades.

Valoro el apoyo de mis papás, a pesar del miedo que en algún momento sintieron o que siguen sintiendo por la responsabilidad, tiempo y compromiso que Rhuban implica, me han apoyado y demostrado su amor siempre. Valoro también la ayuda de mis manos derechas en casa: William, Paty y Alberto. Tengo también a mis ángeles en el cielo, mis cuatro abuelos, pero especialmente mi abuelito Asís, a quien le agradezco su ejemplo y la ayuda que me sigue dando cada vez que se la pido cuando siento que algo se me atora.

Todo este sueño empezó con un libro «Recetas Imperfectas» que hice para mi familia, especialmente para mis hijas y Manolo, mi cliente más exigente. Cuando una receta no me salía, la hacía hasta que lograba la sonrisa y el plato limpio.

Así que... Manolo, gracias por sacar lo mejor de mi y por apoyarme. Ahora sé que tú y yo somos ese lazo de unión que le da sentido al logotipo de Rhuban. Más que nunca siento nuestra relación fuerte, sólida y unida. Gracias por todo lo que has dado y puesto por mi y nuestra familia.

Inagurar hoy no seria posible sin la ayuda y compañía de quienes forman parte de la operación del restaurante. A todo mi equipo que está en cocina, barra, administracion, piso, limpieza y compras. Muchas gracias.  Deseo que Rhuban sea la cinta que nos fortalezca y una siempre a todos como equipo. Esto lo logramos juntos. Acompáñame a inaugurar nuestra segunda casa para disfrutarla con nuestros invitados. ¡Nos lo merecemos!

Muchas gracias a todos por venir, son bienvenidos siempre.

Geraldine Abraham

Cuando era niña, me pasaba horas adentro de una casita de madera que también era casita de varios iguanos. Mi juego favorito era preparar panes y comida para todas mis muñecas en un hornito de Barbie.

Desde entonces cocinar y servir me hace feliz, porque creo que es una forma de unir a las personas, para compartir el sabor de un buen momento juntos. Rhuban empezó hace dos años con mucha ilusión en un local pequeño que no tenía condiciones de restaurante ni calle pavimentada. Muchos me decían que no era el lugar ideal porque estaba en un lugar escondido y de la infraestructura de la cocina, ni qué decir.

Empecé con 6 fogones, una mesa fría, una batidora, poco espacio de almacén y refrigeración, muchas cosas de medio uso que no necesariamente me gustaban pero en ese momento era lo que se podía, también freidoras caseras y hacíamos compras todos los días. Cada día era un reto por cumplir para que todo el servicio estuviera listo y a tiempo, fue un lugar que sin duda saco lo mejor de cada uno de nosotros. Lo importante es que con este nuevo local, no solamente Rhuban creció y mejoró como lugar, también continuan creciendo las personas que forman parte de Rhuban con mejores condiciones y oportunidades de trabajo. Más que un equipo, somos una familia donde todos somos importantes y cada quien aporta su talento. No fue fácil encontrar gente que quisiera trabajar con esa niña que soñaba un restaurante. Tuve que pedirle ayuda al cielo para que mi abuelito me mandara gente buena. Un par de chefs dijeron que sería muy complicado dar servicio en el local anterior. Era algo así como mi cocinita en la casa de madera, pero en versión adulta, sin condiciones ideales ni experiencia como empresaria gastronómica.

Era mi sueño de juegos y yo quería lograrlo profesionalmente. Poco a poco Rhuban ha ido ganándose el reconocimiento de los clientes, pero también de la gente que sabe de restaurantes, como mi equipo y gente cercana, quienes han visto de primera mano la evolución y el empeño de mi terquedad para lograr el restaurante que estamos por inaugurar.

Me emociona recordar todo lo que hemos pasado, valoro mucho cada aprendizaje, como también valoro el apoyo y amor incondicional de mis hijas Geral y Dome, de mis hermanos y mis amistades.

Valoro el apoyo de mis papás, a pesar del miedo que en algún momento sintieron o que siguen sintiendo por la responsabilidad, tiempo y compromiso que Rhuban implica, me han apoyado y demostrado su amor siempre. Valoro también la ayuda de mis manos derechas en casa: William, Paty y Alberto. Tengo también a mis ángeles en el cielo, mis cuatro abuelos, pero especialmente mi abuelito Asís, a quien le agradezco su ejemplo y la ayuda que me sigue dando cada vez que se la pido cuando siento que algo se me atora.

Todo este sueño empezó con un libro «Recetas Imperfectas» que hice para mi familia, especialmente para mis hijas y Manolo, mi cliente más exigente. Cuando una receta no me salía, la hacía hasta que lograba la sonrisa y el plato limpio.

Así que... Manolo, gracias por sacar lo mejor de mi y por apoyarme. Ahora sé que tú y yo somos ese lazo de unión que le da sentido al logotipo de Rhuban. Más que nunca siento nuestra relación fuerte, sólida y unida. Gracias por todo lo que has dado y puesto por mi y nuestra familia.

Inagurar hoy no seria posible sin la ayuda y compañía de quienes forman parte de la operación del restaurante. A todo mi equipo que está en cocina, barra, administracion, piso, limpieza y compras. Muchas gracias.  Deseo que Rhuban sea la cinta que nos fortalezca y una siempre a todos como equipo. Esto lo logramos juntos. Acompáñame a inaugurar nuestra segunda casa para disfrutarla con nuestros invitados. ¡Nos lo merecemos!

Muchas gracias a todos por venir, son bienvenidos siempre.

Geraldine Abraham

Un poco de historia...

Geraldine Abraham Rodríguez nació en Mérida y es una nutrióloga fuera de lo convencional.

Su origen familiar combina la gastronomía libanesa, mexicana y yucateca, lo cual se disfruta en el menú de Rhuban, restaurante que inauguró nueva sede en el 2024.

La trayectoria de Geraldine —descubridora de texturas, ingredientes y combinaciones— inició de manera natural al obtener el reconocimiento de familiares y amigos por su talento en la cocina. Animada por lo que comparte en redes sociales, en 2018 publicó el libro «Recetas imperfectas. Un legado de sabores». En sus páginas, Geraldine comparte una variedad de platos y postres que al poco tiempo merecieron la creación de una App con el mismo nombre, una manera de innovar el contenido del libro y actualizarlo regularmente con recetas nuevas.

Una cosa la ha llevado a otra, pues del libro y la App, Geraldine dio el brinco a la mesa, creando Rhuban en el 2022, concepto gastronómico que lleva su sello personal con un equipo de primer nivel en el restaurante que era su sueño de infancia.

Si hay algo que Geraldine disfruta, además de cocinar, es ver a las personas unidas y pasando un buen momento en torno a una mesa donde se come bien.

Geraldine Abraham Rodríguez nació en Mérida y es una nutrióloga fuera de lo convencional.

Su origen familiar combina la gastronomía libanesa, mexicana y yucateca, lo cual se disfruta en el menú de Rhuban, restaurante que inauguró nueva sede en el 2024.

La trayectoria de Geraldine —descubridora de texturas, ingredientes y combinaciones— inició de manera natural al obtener el reconocimiento de familiares y amigos por su talento en la cocina. Animada por lo que comparte en redes sociales, en 2018 publicó el libro «Recetas imperfectas. Un legado de sabores». En sus páginas, Geraldine comparte una variedad de platos y postres que al poco tiempo merecieron la creación de una App con el mismo nombre, una manera de innovar el contenido del libro y actualizarlo regularmente con recetas nuevas.

Una cosa la ha llevado a otra, pues del libro y la App, Geraldine dio el brinco a la mesa, creando Rhuban en el 2022, concepto gastronómico que lleva su sello personal con un equipo de primer nivel en el restaurante que era su sueño de infancia.

Si hay algo que Geraldine disfruta, además de cocinar, es ver a las personas unidas y pasando un buen momento en torno a una mesa donde se come bien.

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